El pasado Día del Niño fue verdaderamente especial en Robert Bosch Zaragoza, tuvimos el privilegio de ser parte de una jornada llena de sonrisas, creatividad y aprendizaje.

En esta celebración, los protagonistas fueron los más pequeños, quienes junto a sus familias disfrutaron de actividades diseñadas para estimular su imaginación y promover buenos hábitos de higiene. Desde muy temprano, los pequeñines se pusieron manos a la obra para decorar galletas con total libertad creativa, eligiendo sus colores, formas y toppings favoritos.

Cada galleta se convirtió en una obra única, llena de dulzura y personalidad.
Pero eso no fue todo. También se llevó a cabo una divertida dinámica para armar sus sándwiches preferidos en compañía de sus familiares. Más allá del sabor, la actividad fomentó el trabajo en equipo y el compartir en familia, creando momentos entrañables que quedarán en la memoria de todos los asistentes.

Como parte fundamental de este evento, también enseñamos a los niños la importancia del lavado de manos antes y después de manipular alimentos. En Coral, sabemos que la inocuidad alimentaria comienza con pequeñas acciones, y qué mejor que inculcar estos valores desde temprana edad.
Este Día del Niño no solo estuvo lleno de color, risas y sabores, sino que también reforzamos nuestro compromiso con la educación alimentaria y el bienestar de las familias. ¡Fue una jornada riquísima, educativa y muy divertida!

Gracias a todos los que participaron y a Robert Bosch Zaragoza por abrirnos las puertas para compartir este momento tan especial. En Coral, nos encanta formar parte de actividades que nutren tanto el cuerpo como el corazón.
